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martes, 26 de abril de 2011

Esa Historia (7º Parte)

Pasado casi un mes, empezó a acostumbrarse a la ausencia de Pedro.
Sonaba cada vez más fuerte, no conseguía callarlo, al final María cedió y se levantó alargando una de sus delgadas manos sobre el despertador y dándole al off con un leve movimiento de muñeca. Deslizó los pies en el interior de sus zapatillas, se apoyo en la cama, cogió impulso y se levantó. Comenzó a andar hacia la luz a tientas, alcanzó el interruptor y lo presionó, la luz se encendió lentamente mientras María avanzaba por la casa encendiendo luces a su paso hasta llegar al baño, se lavó la cara y salió del baño, esta vez estando despejada, llegó a la cocina, desayunó y cogió camino hacia el baño de nuevo, se arregló, cogió la mochila y fue al colegio, otro largo día cruzándose con él por los pasillos sin poder dirigirle la mirada, como de costumbre.
María aún no lo sabía pero ese día algo iba a cambiar.
Salió del colegio y allí estaba él, apoyado en la puerta esperándola de nuevo, pero ella siguió sin darse cuenta de que la esperaba, Pedro, con la cara de sorprendido salió corriendo tras ella y cuando la alcanzó empezó a hablarle hasta que María se dio cuenta de que era a ella, María sintió que el corazón le dio un vuelco inesperado ante la presencia de Pedro.
En ese leve camino hacia casa de María, se dijeron de todo hasta llegar a la frase que marcó ese día para ella "no aguanto sin hablar contigo, tenía ganas de verte y de hablar contigo, porque todavía te quiero...".
Esas 2 últimas palabras, esas 8 últimas letras hicieron que a María le cambiase la mirada por completo, que su punto de vista de suerte y paciencia cambiaran, ahora estaba mucho más aliviada.
Llegaron al punto de separación de sus caminos y cada uno siguió el suyo con una amplia sonrisa en sus rostros, y pensando que nada ni nadie podría estropear ese gran día.
Cuando María llegó a su casa corrió hasta la habitación de su hermana, se lo contó todo y después se tumbó en la cama mientras se preguntaba a sí misma si era un sueño o si estaba en su realidad, en esa realidad que había estado odiando hasta hace poco.
Llamó a Sofía y le contó todo con pelos y señales, mientras esta la felicitaba y la animaba a seguir adelante en su vida junto a Pedro.